Esta receta la encontré en el libro «A Homemade Life» por Molly Wizenberg. Es facilita de hacer, lleva pocos ingredientes, y el resultado es una delicia a mitad de camino entre un brownie y un mousse. Me gusta servirla con fresas o frambuesas y crema batida ligeramente endulzada.
Ingredientes:
7 onzas (200 gramos) de chocolate semi-amargo (entre 60% y 70% de cacao) de la mejor calidad que se encuentre, cortado en trozos bien pequeños
7 onzas (200 gramos) de mantequilla sin sal cortada en cubos
1 taza + 2 cucharadas de azúcar
5 huevos
1 cucharada de harina
Preparación:
Precalentar el horno a 375 grados. Enmantequillar un molde de 8 pulgadas (20 centímetros) de diámetro, colocar un circulo de papel encerado en el fondo y enmantequillarlo también. Colocar el chocolate y la mantequilla en un bol e ir derritiendo en el microondas en incrementos de 30 segundos, mezclando a menudo. Una vez que la mantequilla y el chocolate estén completamente derretidos y mezclados, agregar el azúcar, mezclando bien hasta incorporar (la mezcla se verá granulosa). Dejar enfriar por unos 5 minutos. Agregar los huevos uno a uno, mezclando bien y luego añadir la harina. Batir bien hasta que la mezcla esté suave, oscura y ‘sedosa’. Vertir la mezcla en el molde previamente preparado y hornear por aproximadamente 25 minutos o hasta que los bordes se vean abombados, el tope se vea un poco resquebrajado y el centro no se mueva ya casi. Sacarla del horno y dejarla reposar por unos 15 minutos antes de desmoldar -con mucho cuidado pues la torta es bastante delicada. Dejar enfriar la torta por completo antes de servirla. También se puede meter a la nevera durante la noche y servir al dia siguiente, asegurando de dejarla llegar a temperatura ambiente antes de servirla.









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